Porfirio Díaz Porfirio Díaz (1830-1915)

Henry Lane Wilson

Henry Lane Wilson

Henry Lane Wilson (Crawfordsville, Indiana; 3 de noviembre de 1857 - 22 de diciembre de 1932) fue un abogado y publicista. Fue embajador de Estados Unidos de América en Chile de 1897 a 1904, durante los períodos presidenciales de William McKinley y Theodore Roosevelt. En este último año, se le designó ministro de Bélgica, cuando estuvo ejerciendo su cargo, se desarrolló la controversia de la proclamación del Estado Libre del Congo. En 1910, siendo presidente William Taft, se le designó la sede diplomática de México.

Durante su gestión, el embajador estadounidense se involucró en los asuntos internos de México para defender los intereses de los inversionistas y empresarios de su país, a quienes el gobierno de Porfirio Díaz había otorgado concesiones y privilegios para explotar los recursos petrolíficos, pero en noviembre de 1910, estalló la Revolución mexicana.

En 1913, siendo presidente Francisco I. Madero, se inició una contrarrevolución, la cual se agudizó durante el período conocido como Decena trágica. En esos días, Henry Lane Wilson se reunió en la sede diplomática de Estados Unidos con los golpistas Victoriano Huerta y Félix Díaz para firmar el Pacto de la Embajada, cuyo objetivo era el derrocamiento de Madero. El 22 de febrero de 1913, la conspiración culminó con la traición y asesinatos del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. De esta forma, Huerta accedió a la presidencia interina de México, dando origen a levantamientos armados en diversos puntos de la República mexicana y prolongando de esta manera, el conflicto de la revolución.

Debido a sus flagrantes acciones intervencionistas, el recién nombrado presidente estadounidense Woodrow Wilson lo destituyó en marzo del mismo año. El ex embajador se retiró a Nuevo México.[1] En 1927 publicó sus memorias y murió en Indianapolis en 1932, fue sepultado en el cementerio Crown Hill.

En los Estados Unidos aquellos sucesos causaron verdadero escándalo por la participación que se atribuía al representante diplomático de Washington en la tragedia mexicana.

En la prensa se atacó tan duramente a Lane Wilson que éste se vio obligado a reaccionar acusando de difamación a uno de los periodistas que más lo habían denigrado ante la opinión pública, el señor Norman Hapgood, en junio de 1916. Una copia de la causa seguida contra dicho acusado obra en nuestro archivo histórico. La defensa que de sí mismo hizo el señor Hapgood es una requisitoria de tal manera tremenda contra el que ya entonces había dejado de ser embajador en México; y sus cargos son tan precisos, contundentes y bien provistos de pruebas, que bien vale la pena dejarlos consignados en nuestra Historia Diplomática de la Revolución, especialmente porque el contra-acusador es un compatriota de aquel pésimo representante de su patria que tanto mal hiciera a México.

Dice el acusado transformado en acusador:

Podemos tener la certeza ... de que Wilson era conocedor de antemano de la asonada de Huerta.

Se puede probar que Wilson era confidente de Huerta en cuanto se refería a la intención de éste de deponer a Madero. Se puede probar que la noche del asesinato -y con anterioridad a este hecho- Wilson sabía que Madero y Pino Suárez serían sacados de su cárcel preventiva en el Palacio Nacional para conducirlos a la Penitenciaría, tal como lo explica a Washington donde estarían cubiertos hasta que las pasiones públicas pasaran. Se puede probar que, la tarde que precedió al asesinato, Wilson y Huerta se encerraron a solas en la Embajada americana por más de una hora.

Wilson se ha indignado y protestado de que se hayan levantado sospechas contra él. ¿Pero quién sino el propio Wilson alimentó esas sospechas con su conducta en México, con su actitud hacia Huerta y con sus mensajes a su gobierno?

Las pruebas que existen contra Wilson deben su existencia a lo que él mismo hizo y escribió. Son pruebas proporcionadas por el mismo Wilson.

ésta no es una historia grata para ser escrita por un americano o leída por él. No es una historia digna; porque ella explicará la forma en que se derrocó al gobierno de Madero y la parte que en su caída tuvo nuestro embajador en México. Explicará asimismo la razón de la mucha desconfianza que tiene el pueblo mexicano contra los Estados Unidos. Al mismo tiempo se podrá aclarar que la traición de Huerta hubiera sido imposible de llevarse a cabo a no haber sido instigada por Henry Lane Wilson en nombre de un gobierno que Wilson mal representaba.


Referencias

  1. - Garciadiego, 2005; 3

Bibliografía