Porfirio Díaz Porfirio Díaz (1830-1915)

Antonio López de Santa Anna

Antonio López de Santa Anna
Antonio López de Santa Anna
General Santa Anna, óleo sobre tela
en exposición en el Museo de la Ciudad de México

16 de mayo de 1833 - 3 de junio de 1833
Predecesor Valentín Gómez Farías
Sucesor Valentín Gómez Farías

27 de octubre de 1833 - 15 de diciembre de 1833
Predecesor Valentín Gómez Farías
Sucesor Valentín Gómez Farías

24 de abril de 1834 - 27 de enero de 1835
Predecesor Valentín Gómez Farías
Sucesor Miguel Barragán

20 de marzo de 1839 - 10 de julio de 1839
Predecesor Anastasio Bustamante
Sucesor Nicolás Bravo

10 de octubre de 1841 - 26 de octubre de 1842
Predecesor Francisco Javier Echeverría
Sucesor Nicolás Bravo

4 de marzo de 1843 - 4 de octubre de 1843
Predecesor Nicolás Bravo
Sucesor Valentín Canalizo

4 de junio de 1844 - 12 de septiembre de 1844
Predecesor Valentín Canalizo
Sucesor José Joaquín de Herrera

21 de marzo de 1847 - 2 de abril de 1847
Predecesor Valentín Gómez Farías
Sucesor Pedro María de Anaya

20 de mayo de 1847 - 15 de septiembre de 1847
Predecesor Pedro María de Anaya
Sucesor Manuel de la Peña y Peña

20 de abril de 1853 - 9 de agosto de 1855
Predecesor Manuel María Lombardini
Sucesor Martín Carrera

Datos personales
Nacimiento 21 de febrero de 1795
Xalapa, Veracruz Flag of New Spain.svg
Fallecimiento 21 de junio de 1877 (82 años)
Ciudad de México Flag of Mexico (1823-1864, 1867-1893).svg
Partido Liberal-Conservador
Cónyuge Inés García
Dolores Tosta
Profesión Militar
Firma Firma de Antonio López de Santa Anna
Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón
General
Años de servicio 1810 - 1855
Lealtad

Ejército Español, 1810 - 1821

Ejército Mexicano, 1821 - 1855
Participó en

Independencia de México:

  • Batalla de Tanque Colorado
  • Batalla de Matehuala (1811)
  • Toma de Tula
  • Batalla de Río Medina (1813)
  • Batalla de Cotaxtla
  • Asalto de Veracruz (1818)
  • Toma de Alvarado
  • Sitio de Córdoba
  • Toma de Jalapa
  • Batalla de Veracruz (1821)

Revolución del Plan de Casa Mata:

  • Toma de Veracruz

Expedición de Santa Anna a San Luis Potosí:

  • Toma de San Luis Potosí

Rebelión de Veracruz (1827): Rebelión de Nicolás Bravo:

Revolución de la Acordada:

  • Toma de Perote

Levantamiento en Puebla y Oaxaca de 1828:

  • Sitio de Oaxaca

Rebelión del Ejército de Reserva y Protector de la Constitución y Leyes: Intentos de Reconquista en México:

Rebelión de Escalada:

  • Toma de Morelia

Rebelión de Durán:

  • Toma de Puebla

Independencia de Texas:

Primera Intervención Francesa en México:

Primera intervención estadounidense en México:

Rebelión de los Polkos:

  • Toma de la Ciudad de México

Revolución de Ayutla:

Incidente de Yucatán de 1867:

Nacimiento 21 de febrero de 1794
Xalapa, Veracruz
Fallecimiento Ciudad de México, Distrito Federal

Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (21 de febrero de 1795 - 21 de junio de 1877) fue un político y militar mexicano. Fue Presidente de México en once ocasiones. A lo largo de su larga carrera política se unió en distintas ocasiones a realistas, insurgentes, monárquicos, republicanos, liberales y conservadores. Santa Anna fue también gobernador de Yucatán en 1824. Su figura es una de las más polémicas en la historia mexicana.

Contenido

Primeros años

Fue hijo del notario Antonio López de Santa Anna y su esposa Manuela Pérez de Lebrón. Nació en Xalapa, Veracruz. Ambos padres deseaban para él un porvenir tranquilo y acomodado, como correspondía a un joven de ascendencia española. Sin embargo, por su carácter aventurero y sus deseos de sobresalir, consiguió ingresar en el Ejército Real de la Nueva España a los dieciséis años, el 6 de julio de 1810 como simple cadete en el Regimiento de Infantería Fijo de Veracruz. En 1811 su regimiento fue convocado para sofocar el movimiento insurgente iniciado un año antes por el cura Miguel Hidalgo y Costilla pero, debido a la derrota de Hidalgo en la Batalla de Puente de Calderón, fue enviado hacia el norte. Las primeras experiencias militares de Santa Anna se desarrollaron en la provincia de Nuevo Santander y en la de Texas, bajo el mando del coronel José Joaquín de Arredondo.

En el Ejército Trigarante

Su carrera política empezó en 1821, fecha en el que el Plan de Iguala de Iturbide consagró la independencia de la Nueva España, siendo su instructor Joaquín de Arredondo. Iniciaría entonces una larga serie de imprevisibles adhesiones ideológicas. Enviado por el gobierno colonial a dar auxilio a la ciudad de Orizaba que estaba sitiada por los rebeldes, los derrotó y fue condecorado por el virrey y ascendido a teniente coronel. Fue nombrado comandante del puerto de Veracruz pero horas después se levantó en armas contra el gobierno realista, uniéndose a los insurgentes gracias a la persuasión de José Joaquín de Herrera. Fue derrotado en esa plaza pero se hizo fuerte en Córdoba.

Bajo su mandato en Veracruz, logró obligar a los españoles a retroceder hasta el fuerte de San Juan de Ulúa, último reducto de éstos.

Como muchos otros militares se unió a Iturbide, sólo como una estrategia política, para obtener apoyos personales. Iturbide propuso formar un congreso con una cámara única con la representación proporcional a la importancia de clases y con elección directa, dando así predominio a los grupos privilegiados. Santa Anna y los insurgentes estaban de acuerdo con la independencia, pero no aceptaba que la dirigiera la clase alta, pues según él no eliminarían los privilegios de los peninsulares que aún quedaban en México. La Suprema Junta Provisional Gubernativa pidió una sola cámara sin separación de clases ni representación proporcional y por medio de elección indirecta. De esta manera se conformó por abogados, clero bajo y medio.[1]

Rechazo al imperio de Iturbide

La transformacion de Nueva España a México no iba a ser fácil. España desconoció hasta 1836 la independencia de su colonia y esto hizo que aumentara el fervor de libertad en las principales ciudades. Luego de firmar Iturbide los Tratados de Córdoba, en los que México se declaró independiente, empezó la polarización de políticos y militares mexicanos. Había en el recién nombrado congreso constituyente representantes monárquicos o borbonistas, republicanos e iturbidistas.

Iturbide se coronó emperador gracias a un tumulto compuesto por el ejército y la plebe que pidió la corona para Agustín I el 18 de mayo de 1822, y de esta forma presionó al Congreso para instituir el Imperio como nueva forma del Estado. La oposición republicana no tardó en exacerbarse, en Michoacán se descubrió un complot para formar la República y, en consecuencia, se detuvo a quince diputados, entre ellos a Servando Teresa de Mier y a Carlos María de Bustamante.[2]

Iturbide disolvió el Congreso el 31 de octubre por considerar que su ideología liberal y repúblicana era utópica; en su lugar, designó a cuarenta y cinco diputados partidarios suyos. Los antiguos insurgentes Nicolás Bravo, Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria se sintieron traicionados, Santa Anna reapareció en la vida pública, emitió el Plan de Veracruz y poco tiempo después el Plan de Casa Mata, declarando ilegal la elección del emperador y pronunciándose a favor de los republicanos. Los borbonistas también se unieron al levantamiento. El general Echevarri, quien fue designado para combatir la rebelión a Jalapa, también decidió unirse en contra del imperio. Iturbide sólo fue apoyado por el clero y decidió abdicar.[2]

Desterrado Iturbide en 1823 y restaurado el Congreso, comienzan las pugnas entre centralistas y federalistas, a los que Santa Anna se une de inmediato. En esta ocasión fracasa un levantamiento que surgió en San Luis Potosí. Santa Anna, como su principal comandante, es enviado a la ciudad de México para ser juzgado; por influencias que tenía en la Corte, fue absuelto.

La ambición de la Presidencia

Retrato de Santa Anna.

Durante los primeros años del México independiente, los acontecimientos ayudaron a Santa Anna en su imparable ascenso. Los levantamientos de 1827 le dieron la posibilidad de ponerse del lado del gobierno de forma sorprendente, puesto que la participación de su hermano Manuel del lado rebelde, hacía suponer que Santa Anna se retiraría de su hacienda en Veracruz para apoyarlo. La suerte de los dos hermanos fue muy distinta a raíz de este acontecimiento: mientras Manuel era desterrado, Antonio obtenía el gobierno de Veracruz.

Poco más tarde se le brindó una nueva oportunidad. La convocatoria a las elecciones de 1828 nacía con la controversia entre las posturas representadas por Manuel Gómez Pedraza y Vicente Guerrero. Los partidarios del primero se oponían a hacer efectiva la expulsión de los españoles restantes en el país. Apenas once días después de que Gómez Pedraza ganara las elecciones, Santa Anna se rebeló, exigiendo la sustitución del presidente electo por el general Vicente Guerrero , inaugurando con esto el inicio de las interminables guerras civiles en el país naciente.

La variedad de recursos con los que contaba Santa Anna para financiar su levantamiento fue amplia. Se cuenta que, necesitado de dinero, se apoderó del convento de San Francisco de Oaxaca, disfrazó a sus soldados de frailes y convocó a misa. Una vez en la iglesia, mandó cerrar las puertas y, por medio del secuestro, exigió a los ricos presentes un rescate, con lo que consiguió los fondos suficientes.

Nombrado presidente Guerrero, Santa Anna tomó las riendas del ejército nacional.

En 1829, una expedición española desembarcada en Tampico, comandada por el brigadier Isidro Barradas que tenía por objetivo la reconquista de México, fue derrotada por Santa Anna, que desde entonces se hizo llamar El Héroe de Tampico.

Al ser derrocado el gobierno de Guerrero por Anastasio Bustamante, Santa Anna hizo un pacto con Gómez Pedraza (el presidente que había derrocado años atrás), para que éste alcanzara la presidencia de 1830 a 1833 mediante nuevos levantamientos. En 1833, Santa Anna alcanza por fin la presidencia.

La Guerra de los Pasteles

Véase Guerra de los Pasteles.

A su regreso a Veracruz, al ser liberado por los texanos ("texans"), Santa Anna es destituido como presidente. Cuando los ciudadanos franceses se quejaron al gobierno francés y este exigió al gobierno mexicano una indemnización desproporcionada por los daños causados por las tropas de Santa Anna años atrás en sus negocios, no hubo respuesta por parte del gobierno mexicano, así que en 1838 mandaron una expedición que bloqueó el Golfo de México, por lo que también exigían el coste del embargo, y ocupó la plaza de Veracruz hasta que sus peticiones fueran pagas. Estas operaciones francesas estaban en conjunto a los bloqueos similares que realizaban en Argentina y Uruguay (bajo el lema del vicecónsul Aimé Roger: "Infligir a la invencible Buenos Aires un castigo ejemplar que será una lección saludable para todos los demás estados americanos [...] corresponde a Francia hacerse conocer si quiere que se la respete".

Santa Anna tomó de nuevo las riendas del ejército y se dirigió a Veracruz, donde hizo retroceder a los invasores hasta el muelle, pero en ese momento los barcos franceses abrieron fuego de artillería contra los mexicanos, donde el ejército mexicano fue derrotado y Santa Anna perdió una pierna. Después de esto, hizo que se celebrara toda una ceremonia funeraria en honor a su pierna.

La gente se conmovió ante el sacrificio de Santa Anna y lo aclamó como héroe de la Patria.

Esto le dio una gran publicidad, lo que le permitió ocupar la presidencia de nuevo en 1839, 1841 y 1844, anunciando ya el estilo totalitario que distinguiría su último período.

Exiliado

Al ocupar la presidencia de nuevo, Santa Anna sufrió un nuevo revés, al suscitarse de nuevo la cuestión texana.

Cuando en 1843, Estados Unidos planteó la incorporación de Texas a su territorio, Santa Anna intentó zafarse de la escena política para no sufrir descalificaciones de la opinión pública. Puso de pretexto la muerte de su esposa Inés García para retirarse de la presidencia mientras pasaba el furor público por la anexión de Texas a los Estados Unidos.

A los cuarenta días de luto por su mujer, Santa Anna volvió a casarse, escándalo que contribuyó a aumentar su descrédito en un momento en que se le recordaba su anterior episodio en Texas y se le pedían responsabilidades. El retiro de la escena política en ese momento lo pagó con un largo exilio en La Habana.

Pérdida de la mitad del territorio mexicano

En ausencia de Santa Anna, la situación interna en México estaba repartida entre hostilidades y caos político. Los Estados Unidos aprovecharon la situación para enviar sus tropas al río Bravo. Aunque el límite de Texas en ese entonces era el río Nueces, unos kilómetros más al norte. Este movimiento ofensivo por parte de los Estados Unidos presionó y orilló al gobierno mexicano a defender la soberanía del territorio nacional, y dio así inicio la guerra entre estos dos países.

Santa Anna fue llamado a dirigir los esfuerzos nacionales de nuevo pero, aunque logró reunir y organizar un ejército sorprendente, fue derrotado por su falta de sensatez en todos los enfrentamientos contra los estadounidenses. Un ejemplo de ello, fue tras la victoria en El Alamo, y persiguiendo Santa Anna a los anglos de Texas, llega a Harrisburg, hasta donde hacía poco estaba el gobierno independiente de Texas, encontrando la ciudad vacía, durante la noche, los anglosajoses optaban entre retirarse al norte, pero finalmente atacaron por sorpresa a Santa Anna, que no había ni siquiera había puesto centinelas, de manera que los 900 hombres de Houston pudieron acercarse hasta pocos metros del campamento mexicano, donde atacaron a las tropas indefensas y desarmadas, donde las masacraron, murieron 700 y otros 730 fueron apresados, e incluso poco tiempo después Santa Anna fue también apresado.

Casi logró una victoria en la Batalla de la Angostura, pero se retiró inexplicablemente a un paso de derrotar a Taylor.

Después, en su natal estado de Veracruz, fue derrotado en la Batalla de Cerro Gordo. Tras evacuar la capital del país, Santa Anna se exilió de nuevo, esta vez en Colombia. Mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo, México perdió los estados de Alta California y Nuevo México (hoy California, Arizona, Nevada, Colorado, Utah y parte de Wyoming) a favor de los Estados Unidos, que se comprometió a pagar una indemnización de 15 millones de dólares a México. Por esta y muchas mas razones Ignacio Comonfort, Juan N. Alvares estuvieron en desacuerdo en su proceder.

Su Alteza Serenísima

Tras la derrota, Santa Anna abandonó el país después de renunciar a la presidencia que había ocupado durante la guerra. El hambre, el descontento y las pugnas políticas hicieron caer en crisis al país. Los conservadores fueron imponiéndose en la mayor parte de los estados y reclamaron de nuevo el regreso de Santa Anna.

Santa Anna era el único que había demostrado, al menos, tener la suficiente fuerza para gobernar un país tan ingobernable y que en ese momento en algunas partes estaba sumido en el caos. Así, en 1853 Santa Anna es nombrado presidente de nuevo. Carente de prejuicios e inmune a las críticas de sus adversarios, instituye una medida para obtener dinero, vende un trozo de territorio a Estados Unidos, La Mesilla.

Hizo volver a los jesuitas expulsados por los españoles en la colonia, reinstauró la Orden de Guadalupe y se hizo llamar Alteza Serenísima, a la vez que decretaba una ley para nombrarse dictador vitalicio.

En su empeño por legislar, ningún asunto político escapó de sus designios: los impuestos afectaban a los perros de compañía y a las ventanas de las casas, dictaminó el color de uniforme de los empleados públicos, construyó innumerables monumentos autodedicados por todo el país y concentró todo el poder en su persona.

Paulatinamente creció el descontento popular y comenzaron a fraguarse los planes de rebelión.

Un exilio definitivo

Casa-Museo, Hacienda del Lencero, Veracruz.

Era 1855 y el Plan de Ayutla de Juan N. álvarez había dado resultado por todo el país. Santa Anna se vio obligado a renunciar y tomar de nuevo su camino a Colombia.

Acostumbrado a vaivenes políticos, el general se dio cuenta que el regreso esta vez sería imposible.

En los acontecimientos que siguieron, se dejó oír su voz desde el exilio, publicó diversos artículos que llegaron a México convocando a una rebelión contra los liberales, que nunca sucedió.

Estuvo a punto de ser parte de la Corte de Maximiliano, pues ofreció su apoyo a la monarquía que se estaba preparando desde Europa; pero el joven archiduque austriaco no lo admitió para participar en el Segundo Imperio Mexicano.

Muerte

Su última vivienda en la ciudad de México se ubicó en la calle de Vergara, hoy calle de Bolívar, en el número 14. Falleció la noche del jueves 21 de junio de 1876 y fue inhumado en el viejo Panteón del Tepeyac, de la Villa de Guadalupe-Hidalgo.

Algunos sobrenombres de Santa Anna

Entre los muchos sobrenombres que le atribuyeron o él mismo se atribuyó, figuran:

  • El águila
  • Héroe del Pánuco
  • Benemérito de Veracruz
  • Guerrero Inmortal de Cempoala
  • Benemérito de Tampico
  • Alteza Serenísima
  • Napoleón del Oeste o Napoleón de América (comúnmente, de los que sus partidarios inventaban, sin duda su favorito era éste)
  • Quince Uñas (debido a la pierna que perdió en Veracruz y a su fama de ladrón, "uña", según Enrique Serna)
  • Héroe de Cuarenta Derrotas (despectivamente, de parte de los extranjeros)
  • Visible Instrumento de Dios
  • El César Mexicano
  • La Cucaracha (despectivamente porque, como dice la canción, "ya no puede caminar", recordando que perdió una pierna en Veracruz)
  • Mil Patrias (debido a que se relacionaba casi con cualquier país)
  • El Traidor (por vender territorio mexicano)
  • El vende-patrias[3]

Museos

En la actualidad existen varios museos refrentes a la vida del General Antonio López de Santa Anna.

  1. Hacienda El Lencero, ubicada en el municipio de Emiliano Zapata, Veracruz, donde casó con su segunda esposa Dolores Tosta.[4]
  2. Hacienda Paso de Varas, ubicada en el municipio Puente Nacional, Veracruz, actualmente cerrada al publico, sólo pueden visitarse los restos de su antiguo cuartel militar y parte de las caballerizas.
  3. Panteón del Tepeyac, museo de sitio ubicado en la delegación Gustavo A. Madero del Distrito Federal, donde reposan sus restos y los de su segunda esposa Dolores Tosta y donde se realizan recorridos diarios.[5]
  4. El palacio de St. Thomas o VillaSantana, edificio construido donde estuviera la hacienda de Don Antonio López de Santa Anna durante su exilio en las Islas Vírgenes norteamericanas, actualmente funciona como hotel-museo.[6]

Curiosidades

  • Muchos consideran que fue el primer comercializador de Manilkara zapota (chicle) para su uso masticable.
  • Fue quizá uno de los generales con mayor número de batallas en la historia mundial: 45 años de batallas, desde los 16 hasta los 61 años.
  • Hasta 1914 ostentaba el récord de más caballos en una carga de caballería mexicana: cuatro mil Dragones en la famosa Carga de la Caballería del Sur.

Véase también

Referencias

  1. - El Colegio de México, op. cit., p. 521.
  2. - a b El Colegio de México, op. cit., p. 522.
  3. - México y Estados Unidos combatieron de 1846 a 1848. Durante este tiempo los mexicanos empezaron a desconfiar de Santa Anna. Tras esta guerra, Santa Anna fue apodado el vendepatrias, ya que se creía que el presidente llegó a un acuerdo con los norteamericanos, favoreciendo sus intereses y no los de su país
  4. - México Desconocido
  5. - Cronica
  6. - Villa Santana

Bibliografía

  • El Colegio de México (2009) Historia general de México, versión 2000, capítulo "La revolución de independencia", Luis Villoro, México, ed. El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, ISBN 968-12-0969-9.
  • Grandes biografías de México. Editorial Océano, 1997.
  • Santa Anna y sus luchas. Editorial Indochina, 1999.
  • Pérdidas. Editorial Ensueño, 2007.
  • El Napoleón del oeste. Editorial Diana, 2000.
  • El seductor de la patria. Editorial Joaquín Mortiz, 2003.
  • Antonio López de Santa Anna. Editorial Booket, 2005.

Enlaces externos